miércoles, 18 de abril de 2012

La trastienda del genio de Gaudí

Exposición sobre Gaudi en el centro Blanquerna, Madrid. Calle Alcalá, 44
Artículo publicado por Lucrecia Bullrich en EL PAIS, el 18 de abril de 2012
El propio Gaudí no pudo haberlo explicado mejor: “Sin las experimentaciones a gran escala que hice en la colonia Güell, en sus formas alabeadas, en sus columnas helicoidales, en los paraboloides de las paredes y de las bóvedas, no me hubiera atrevido a aplicar esas geometrías en el templo de la Sagrada Familia”. Es justamente ese tránsito el que invita a recorrer Gaudí Lab, la exposición concebida en Barcelona que la pasada semana desembarcó en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid (calle Alcalá, 44).
La colonia Güell es una de las tantas ciudades industriales que se levantaron en Cataluña a finales del siglo XIX. Es también una de las obras cumbre de Gaudí. Su proyecto original incluía una iglesia, pero con el estallido de la I Guerra Mundial solo dio tiempo a terminar la cripta, pronto devenida en hoja de ruta para la construcción de la Sagrada Familia.
Gaudí Lab propone desandar ese camino, tratar de entender la genialidad de Gaudí a través del contacto con su forma de trabajar y sus herramientas, descubrir al científico, al geómetra, al autodidacta exigente y casi obsesivo que hubo detrás del arquitecto. O, como sugiere Marià Marín, comisario del Espacio Gaudí del Museo Diocesano de Barcelona, que ha cedido las piezas de la muestra: “Se trata de descubrir a un Gaudí mucho más complejo de lo que imaginamos, una suerte de Da Vinci, un artista que crea a partir de conceptos y que nunca improvisa. Un profundo pensador”.
¿Cómo se sostiene la enorme estructura de la Sagrada Familia? ¿Cómo hizo Gaudí para calcular las proporciones de una torre de 170 metros? ¿Cómo supo de qué tamaño debía ser cada una de las piedras? Allí están los pequeños sacos de algodón rellenos de perdigones y las marcas que ayudan a responder. Son las piezas clave de la famosa maqueta funicular, ese juego de hilos, pesos y distancias en el que Gaudí se basó para concebir su obra maestra.
Compuesta por más de 40 piezas inéditas, la exposición incluye herramientas de Gaudí que, en otra muestra de su habilidad para aprovechar instrumentos de todas las épocas, van desde un compás medieval de picapedrero hasta un conjunto de compases suizos de máxima precisión. Hay también tricromías en vidrio, que explican parte de la magia que ha hecho con la luz, y uno de los bancos de la cripta hecho con el roble de las cajas en las que llega el algodón a las fábricas de la colonia.
Hay además documentos que dan testimonio de los contactos de Gaudí con Madrid durante su búsqueda de financiamiento para la Sagrada Familia que, por ser un templo expiatorio, debía erigirse solo con limosna o sacrificio. Entre los papeles, cartas y croquis se destaca la factura de un donativo por 16 pesetas que la Junta de la Sagrada Familia entregó a la Junta de la Catedral de la Almudena en 1916. Las piezas se intercalan con vídeos explicativos, las fotos con frases de Gaudí y con definiciones que de él y su obra hicieron Dalí, Miró, Le Corbusier y Maragall, entre otros.
Respuestas, solo algunas, para el mar de interrogantes que despierta la mente de un genio.

lunes, 16 de abril de 2012

No modificarás el proyecto de otro

Artículo publicado por Anatxu Zabalbeascoa en EL PAIS el 16 de abril de 2012

¿Para qué quería la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid a los mejores arquitectos? Hace dos años, José Selgas y Lucía Cano, autores de los palacios de congresos de Badajoz y Cartagena, la denunciaron. Llevaban semanas lidiando con una constructora que se negaba a levantar su edificio en el Ensanche de Vallecas según los planos aprobados. No es habitual que un arquitecto luche por su propiedad intelectual en los juzgados. Pero para Selgas y Cano no era una cuestión artística, sino de justicia. Fueron despedidos por la EMVS y otro arquitecto construyó sobre la estructura de su edificio. Esta semana se ha conocido la sentencia que obliga a la EMVS a ejecutar la obra “conforme al proyecto de ejecución” elaborado por ellos.
Rehacer un proyecto que ha modificado un inmueble es habitual en cuestiones de patrimonio. Rectificarlo a partir de un diseño que no se ha llegado a construir no tiene precedentes. Pero también algo más básico: el triunfo de la ley, la imposibilidad de modificar un contrato unilateralmente. La sentencia ha destapado un mundo poco claro que algunos se están atreviendo a desvelar. Edificios encargados a los arquitectos que han ganado premios, aprobados, licitados y adjudicados a compradores que querían esos pisos y que los proyectistas no han podido concluir al ser sustituidos por otros arquitectos. Muchos aseguran que esto sucede desde hace años. ¿Por qué no protestan? “Posiblemente, por miedo a perder futuros encargos”, responde José Selgas. Su socia Lucía Cano admite que ella no hubiera denunciado. “Me parecía una pérdida de tiempo y dinero y un enfrentamiento con la EMVS, a fin de cuentas, un cliente potencial”. Esa podría ser la razón por la que tantos proyectistas agachan la cabeza ante cambios unilaterales y exigencias fuera de contrato.
El proyecto Ensanche 53, en la calle del Embalse de Manzanares, 44, de Vallecas, está vallado. Parece terminado, pero todas las persianas están bajadas. Un guarda jurado cuenta que siete de las 20 viviendas están adjudicadas. Más anodino que humilde, el edificio está muy lejos de lo que uno espera de arquitectos que han recibido el encargo tras ganar el Premio de Arquitectura de la Comunidad de Madrid por otras viviendas sociales realizadas para la EMVS. El inmueble deshabitado está lejos también de la arquitectura de vanguardia que, hace unos meses, Miguel Ángel Prieto, director de proyectos y obras de la EMVS, defendía en este periódico. Tampoco se parece al proyecto original, envuelto en una malla vegetal, que algunos de sus compradores, como David Sagredo, Rosa María Recio y José Antonio Vime habían ido viendo crecer “ilusionados” con sus familias. Sin embargo, la EMVS sigue publicitando en su página web la obra, que ahora firma el arquitecto Rafael Carrasco, con la descripción del proyecto original “una malla vegetal que consigue un conjunto totalmente refrigerado y grandes vidrios que en invierno se caldean con el soleamiento”.

Esa malla no era un adorno. Era la clave del proyecto de Selgascano. Y fue también la manzana de la discordia entre constructores, funcionarios y arquitectos. Presupuestada en 600.000 euros, el edificio se ha construido sin ella “en una versión que chaboliza el proyecto original”, describe Selgas. Sin embargo, el dinero de esa partida no se ha ahorrado. Esa fue una clave del juicio. “¿Dónde ha ido a parar ese dinero?”, se pregunta Selgas.
Con un edificio paralizado en el barrio de Villaverde Bajo, también Ángel Alonso y Victoria Acebo recibieron un premio en la Bienal de Arquitectura Española de 2007 que consistía en el encargo de “al menos” 60 viviendas. La EMVS quería reunir a los mejores. “Madrid es referente internacional de la arquitectura de vanguardia”, señalan desde ese organismo. El encargo a Alonso y Acebo era de 40 viviendas en la calle del Calcio. Entregaron un proyecto ejecutivo (el final que contiene todos los detalles) que fue aprobado y pagado. Cambió la estructura de la EMVS y cambió su suerte. “Nos ordenaban modificarlo en un 75%. Pedían cosas que no estaban en el contrato bajo la presión de no encargarnos el resto de viviendas”, aseguran. “Nos hemos negado a trabajar gratis bajo amenaza”, cuentan. Sospechan que su proyecto lo cambiarán desde la propia empresa. Pero esta asegura que el edificio “no está parado, espera licitación”. Esto sucedió hace dos meses. Han decidido buscar abogados.
Jaime Coll y Judith Leclerc prefirieron pasar página. También ganaron un premio de la Bienal. Y tras un rosario de calamidades su proyecto fue adjudicado a Eduardo González Ruiz, que el supervisor de la EMVS Luis Gómez describe como “un experto perito amigo mío y de total confianza que resuelve rápidamente proyectos de arquitectos conflictivos como vosotros”, cita Coll leyendo la carta de Gómez. En la web de la EMVS, González figura como co-autor, “aunque el proyecto final nosotros ni lo hemos visto. Por tanto, lo nuestro no es una renuncia, sino un robo del proyecto que era el premio por ganar la Bienal en el apartado vivienda pública, precisamente”, dice Jaime Coll.
Otros arquitectos describen situaciones irregulares para terminar pidiendo el anonimato. Es el caso de unos que ganaron un concurso recién terminada la carrera. Hablan de la EMVS como un cliente “extremadamente arrogante”. “Nos decían que los proyectos básicos no se pagan, que qué nos pensábamos”. Prefieren no aparecer “porque de haber cualquier problema se complicaría el trato con la EMVS”. El director de proyectos y obras de esta empresa, Miguel Ángel Prieto, contestó a este periódico que “no le consta ningún caso de los mencionados”. Y remitió a su servicio de prensa. Su explicación es que “el proyecto de Selgascano se modificó porque no cumplía con los requerimientos de la ley”. De la sentencia que acaba de condenar a la empresa municipal no opina.
Ángel Alonso explica que “utilizan a su oficina de control de calidad para presionar. Nos pasó a nosotros cuando ya estaba suscrito el Certificado de Idoneidad sobre el proyecto”. Alonso no tiene miedo a perder un cliente “porque no volvería a trabajar para ellos. La EMVS te extorsiona para que cambies los proyectos cuando ellos quieran y si no lo haces, lo hacen ellos”.
Hay más opiniones. Otros autores de vivienda social, como Emiliano López y Mónica Rivera de Barcelona, se preguntan cuál es la delgada línea que separa autoría y servicio. “No creo que la reivindicación de nuestro papel en la sociedad pase por los tribunales... más bien al contrario”, dicen. Pero Alonso aduce: “No pataleamos porque cambien nuestros dibujitos, ni siquiera para que nos dejen diseñar viviendas decentes. Es que no es legal que la propiedad modifique un proyecto aprobado”. ¿Arte o justicia? La voluntad de unir la arquitectura más humilde al mejor diseño no puede estar más interesada en los nombres que en el diseño. En esa contradicción están encontrando su papel los abogados.
La sentencia, que obliga a reconstruir el proyecto de Selgascano invita a perder miedo frente a las presiones y, aunque los arquitectos ignoran si destruirán el edificio actual —“nos sentiríamos mal dejando sin hogar a 20 familias y malgastando el dinero público”—, sus abogados de Barrilero y Asociados confirman que la sentencia “se puede ejecutar en otro terreno”. Curtido en la defensa de arquitectos y perteneciente a ese despacho, Antonio Tena relata su asombro ante el trato que la Administración dispensa a los ciudadanos al considerar a los compradores de vivienda “más mendigos que clientes”.


La Capilla Sixtina de la cerámica madrileña

Artículo publicado por Patricia Gosálvez en EL PAIS el 14 de abril de 2012

Cuentan que en una de las cuevas del sótano de la taberna Los Gabrieles, los señoritos, en pelotas, hacían de toreros, y las prostitutas de toros. Los únicos testigos de la privadísima corrida eran los personajes alicatados en los azulejos del techo abovedado, unos murales con escenas taurinas creados en 1919 por el artista sevillano Enrique Orce. La cueva, llamada La Plaza de Toros, sigue allí, bajo la calle Echegaray, aunque el bar lleva ocho años cerrado. Es una sala pequeña (unos 6 metros cuadrados) húmeda y en obras. Ha perdido los burladeros de escayola que adornaban la parte baja de sus paredes y sus bonitos azulejos —aún sin restaurar— están cubiertos con una malla protectora y marcados uno a uno con un código. En el azulejo en el que aparece la punta del cuerno del toro que se está saltando la barrera se puede leer: “S/1/D/158”, por sótano, sala 1, panel derecho, pieza 158 del puzle. Este siglado es solo el principio del complejo proceso que ha supuesto restaurar el castizo bar flamenco que la historiadora del arte Natacha Seseña, maestra de la cerámica popular, denominó “la Capilla Sixtina de la azulejería madrileña”. Son casi 300 metros cuadrados de azulejos, miles de piezas, la mayoría de 15 por 15 centímetros, firmadas por maestros ceramistas como Enrique Guijo o Alfonso Romero.
La capilla está cerrada, pero al contrario que en el sótano donde están las cuevas, en los muros pelados de su planta baja ya se han colocado los azulejos protegidos por Patrimonio, que se arrancaron para ser restaurados. Se trata de una colección única de la llamada “Segunda edad de oro” de la cerámica mural, que, a finales del XIX y principios del XX, recreó de la mano de la arquitectura del color y de los historicismos arquitectónicos el esplendor de los siglos XVI al XVIII. Esa segunda edad de oro dejó en Madrid obras emblemáticas como la Plaza de Toros de Las Ventas (1919), el Palacio de Velázquez en el Retiro (1881-1884) o la farmacia Juanse (1924). 
En Los Gabrieles casi todos los murales son anuncios de bodegas como Domecq o Garvey que los propios bodegueros pagaban para figurar en la emblemática taberna. El público era selecto: contaba entre sus habituales con toreros como Belmonte (que, dicen, celebró aquí una juerga durante 48 horas seguidas cuando se cortó la coleta), cantaores como Antonio Chacón, artistas como Ignacio Zuloaga. En sus sótanos se corrieron juergas flamencas Primo de Rivera y Alfonso XIII. Los anuncios parecen cuadros —de hecho algunos recrean, con guiños vitivinícolas, obras de Goya o Velázquez—, pero son piezas cerámicas pegadas con mortero a las paredes sobre una tela de malla azul cuyo término técnico es “capa de intervención”. La han colocado los restauradores y sirve para que, en caso de necesidad, si hubiese que arrancar los azulejos de nuevo, resultase más fácil hacerlo. “Arrancar’ es también un término técnico”, explica Eva Martínez, historiadora del arte y una de las diplomadas en Restauración que trabajaron en la obra, “aunque suena un poco mal, se refiere a la extracción sistemática y cuidadosa del azulejo de la pared”.
Los Gabrieles saltaron a los medios a finales de marzo cuando el edificio donde se ubica la taberna fue okupado para celebrar la Semana de lucha por una vivienda digna. Durante los días que permanecieron allí, los okupas —que reventaron un par de puertas pero no tocaron los azulejos— invitaron al ceramista Adolfo Montes y grabaron un vídeo en el que este critica con dureza la rehabilitación calificándola de “destrozo” (en el vídeo, el ceramista, que no es restaurador, aparece como miembro de Madrid, Ciudadanía y Patrimonio, pero su presidente se ha desmarcado de las declaraciones). “No hacía falta arrancar los azulejos”, repite por teléfono Montes, “y en todo caso, con la cerámica no hay tu tía, no se puede restaurar, es mejor reponer, encargar unos nuevos”.
ECRA, la empresa restauradora, muy molesta con el vídeo, disiente (avalada por la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid, que supervisó la obra). “El original es sagrado”, dice Abraham Rubio, su director. “Poner un azulejo nuevo es mentir, un falso histórico; en restauración siempre hay que usar materiales que se diferencien de manera técnica del original y que sean reversibles... Y, el arranque, siempre traumático, era aquí imprescindible”. Cuando los restauradores comenzaron su trabajo hace siete años, el edificio estaba apuntalado de oficio por el Ayuntamiento. “Es un edificio típico de la arquitectura madrileña de finales del XIX, serio y sensato, pero se estaba cayendo”, cuenta Lorenzo Alonso, arquitecto de la rehabilitación. “Hubo que duplicar toda la estructura, habría sido imposible hacerlo con los azulejos allí”. El estudio del arquitecto ha realizado un poético vídeo para conservar “la memoria canalla del lugar” en el que se puede ver la desaparecida barra donde recibía la madame, la sala pintada de rosa media de torero donde despachaba Manolete y los pósteres desvaídos de las habitaciones de las chicas.
Por su parte, los propietarios del edificio (un grupo de socios, algunos hermanos cuyo abuelo era el dueño del inmueble ya en la Guerra Civil) conservan un dossier fotográfico, más científico, que documenta todo el proceso de restauración: cómo estaban los azulejos cuando llegaron y cómo se arrancaron y limpiaron (por detrás de argamasa, por delante, de mugre). Algunos se desalinizaron, porque las sales de las humedades habían separado el esmalte del bizcocho; otros, rotos en pedazos, se “reintegraron volumétricamente” con resinas y estucos. Luego todo se volvió a colocar como un enorme rompecabezas (algunos paneles desordenados, porque así estaban originalmente). Ya en las paredes, se procedió a la “reintegración cromática”, es decir, se pintaron “en frío” (no en horno) las partes desconchadas. Donde faltaba directamente un azulejo entero, se encargó uno en blanco y se pintó encima. “Así, el espectador no ve una laguna en el dibujo, pero no es una falsificación”, dice Rubio.
Alumbrados por un potente foco de obra los murales relucen brillantes y coloridos, sin la pátina de humo y grasa de los casi 100 años que cumplen. En ellos hay escenas historicistas que recrean el Quijote, mucho folclore flamenco de toreros y gitanas y algunas figuras más modernistas, como la pícara chica desnuda que con pelo de parra exprime jerez directamente de un racimo de uvas. Inolvidable el mural de Enrique Guijo en el que unos esqueletos bailan la rumba.
Los dueños, que han vendido el resto del edificio a un inversor que ha puesto en alquiler los pisos rehabilitados, conservan la propiedad de Los Gabrieles. No tienen planes concretos, ni fechas, sobre el futuro del local, pero esperan poder volver a abrir pronto “la capilla” al público.

miércoles, 11 de abril de 2012

Después de Melque. Exposición en Tolmo. Toledo.

Noticia publicada en http://www.javierperezaranda.tk/

“Proyecto M E L Q U E” surgió como un proceso de creación colectiva para producir una
instalación en la sala de exposiciones del Sitio Histórico Santa María de Melque. La idea era
que ese proceso tuviera continuidad durante y después de la muestra, que tuvo lugar en
octubre y noviembre de 2011

Para ello, Javier Pérez Aranda invitó a un grupo de estudiantes de Arquitectura de la UCLM a
realizar una interpretación de su trabajo de instalación con el material acumulado en su taller.
Puso a su disposición sus métodos de tratamiento de “restos de procesos” y se prestó como
asistente técnico para todas aquellas labores de ejecución que los estudiantes no dominaran.
También incluyó una sección, imbricada con el resto de la instalación, de “encapsulados”:
paquetes de todo tipo de restos de procesos personales de producción y consumo,
embalados imitando procedimientos industriales, con carácter escultórico.
Esta exposición muestra la evolución del proyecto. Parte de la obra se empezó a producir
como consecuencia del desmontaje de la anterior, que también tuvo carácter de acción
colectiva.
Entre todos, construyeron distintos tipos de carcasas, con material sobrante del montaje, que
sirvieran de contenedores para rellenar con los restos del desmontaje de la instalación. Las
personas que acudieron al evento de clausura fueron invitadas a realizar esta operación.



El funcionamiento de la EXPOSICIÓN se plantea en base a las pautas de Proyecto M E L Q U E y las circunstancias de TOLMO:
- Presentamos el resultado más “colectivo” del proyecto, las CARCASAS, junto a los trabajos más individuales surgidos del planteamiento común: los GRABADOS y ESCULTURAS producidas en los talleres. Además de una selección de piezas mías surgidas como consecuencia del proyecto.
- La exposición se inaugurará el jueves 12 de abril a las 20.00h. y se clausurará el 19 de mayo.
- Todos los sábados posteriores a la inauguración, abriremos de 17.00 a 21.00 y se harán presentaciones relacionadas con el proyecto. También habrán aportaciones de obra nueva a lo largo del periodo de la exposición.
- Se podrá visitar con cita previa, incluyendo el periodo de montaje (del 2 al 12 de abril), llamando al
nº 647 288 665 y 622 286 802.


Conferencia Antón Capitel. Ciclo: Londres, ciudad disfrazada"

Estimados amigos, os adjunto la invitación de la Escuela de Toledo:

Mañana, jueves 12 de abril, visitará de nuevo la escuela de Arquitectura de Toledo el arquitecto Antón Capitel para impartir la segunda conferencia del ciclo "Londres, ciudad disfrazada".

La visita a Londres iniciada en la conferencia del pasado mes de febrero "Londres I. El ideal clásico", continúa en esta ocasión con "Londres II. El ideal Romántico"

La conferencia tendrá lugar a las 17.30 horas en el edificio 21.

Esta conferencia pertenece al ciclo
"las ciudades de piedra"
que organiza la cátedra miguel fisac,
creada por la UCLM y la fundación Lafarge.

Antón Capitel es arquitecto y catedrático del Departamento de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid (ETSAM). 
Es autor de numerosos artículos y ensayos de crítica arquitectónica, algunos de ellos convertidos en clásicos: 
"Metamorfosis de monumentos y teorías de la restauración" , "Alvar Aalto, proyecto y método" , "Las formas ilusorias en la arquitectura moderna",  "La arquitectura compuesta por partes" y "Lecciones de Arquitectura Moderna".
Prepara la edición del libro "Londres ciudad disfrazada" 
que recogerá la investigación desarrollada durante su estancia en Londres el pasado año, y que se está presentando en forma de conferencias y de forma inédita en la eauclmT.

Sumamente recomendable!!



Marina Abramović en Madrid

Noticia publicada en Arquitectura Viva.com


Coincidiendo con la representación en el Teatro Real de Madrid de ‘Vida y muerte de Marina Abramović’ —una ópera biográfica sobre la artista interpretada por ella misma junto al actor y escritor Willem Dafoe—, se podrá ver desde hoy en La Fábrica la exposición sobre su obra ‘Selected Early Works’. El cuerpo, la mente y la exploración del dolor y sus límites son sujeto y objeto del  trabajo de Marina Abramović (Belgrado, 1946) que a partir de hoy y hasta el próximo 2 de junio estará presente en la galería madrileña a través de una selección de fotografías de obras clave de su carrera, como Rhythm 10, o Art Must Be Beautiful, Artist Must Be Beautiful (ambas de 1975);  y de videos de algunas de sus míticas performances, como  Breathing in/Breathing out with Ulay (1978) y Relation in Time(1977).




ver noticia en Arquitectura Viva.com

Un tipo universal

Noticia publicada por Rafael Fraguas en pais.com el 4 de abril de 2012
Futura, el tipo de letra de imprenta acreditado por su perenne actualidad gráfica, cuenta en Madrid el origen y el desarrollo de su trepidante vida. El relato es la primera exposición temporal de la Imprenta Municipal-Artes del Libro, el museo tipográfico inaugurado en diciembre en la calle de la Concepción Jerónima. La exposición procede de la Escuela Superior de Arte de la norteña ciudad francesa de Cambrai, donde surgió de una investigación de sus docentes. Comisariada por el historiador Michel Wlassikoff y el diseñador Alexander Dumas de Rauly, permanecerá abierta hasta septiembre.
La muestra estrena la primera planta del edificio madrileño: en una treintena de paneles y vitrinas exhibe el discurrir de la más universal de las letras impresas del siglo XX. El relato arranca de 1924, fecha en la que el tipo futura —palabra española con evocaciones del futurismo— fue bocetado por el diseñador alemán Paul Renner (1878- 1956), que se inspiró en las versales romanas, y su estela llega hasta nuestros días. Hoy, numerosas instituciones, editoriales, publicaciones y marcas comerciales de todo tipo continúan utilizándola.
A lo largo de su primer siglo de vida, el tipo futura ha atravesado numerosas vicisitudes. La exposición revela las consecutivas correcciones previas a su resultado final realizadas por Renner entre 1924 y 1927 hasta pulir por completo el tipo, cuya idea inicial surgió en Alemania dentro del Movimiento Moderno, al calor creativo de la Escuela de Arquitectura y Arte de la Bauhaus. La vida oficial germana la adoptaría para la señalética civil, si bien con el auge del nazismo la futura se ve desplazada por la tipografía gótica que, no obstante, sucumbe ante el universalismo del tipo creado por Renner, cuyo alcance percibe Goebbels que dicta su uso para los Juegos Olímpicos de Berlín. Viajó con los arquitectos y artistas alemanes al exilio norteamericano. Invadió gráficamente los principales escenarios expresivos de América y de Europa. Así, firmas como la propia Volkswagen alemana, la sueca Ikea o Canal + la integraron en sus mensajes, y el cineasta Stanley Kubrick la adoptaba para su cinta 2001: Una odisea en el espacio. Precisamente, la letra futura viajó a la Luna el 20 de julio de 1969, ya que las instrucciones escritas sobre el soporte del módulo espacial y en la placa que allí dejaron los astronautas tenían sus caracteres.
“Se trata de un tipo de letra llamado de palo”, explica José Bonifacio Bermejo, director de la Imprenta Municipal madrileña, entidad anfitriona de la exposición. “El diseño de la futura obedece a una combinación de círculos, triángulos y cuadrados que fundamentan su racionalidad geométrica. Tiene un trazo muy interesante y práctico, que le confiere ligereza y versatilidad. Lee bien, sus rasgos los percibe correctamente el ojo humano; además, es limpia y tiene muchas aplicaciones no solo comerciales, sino también artísticas”, añade.
Los visitantes pueden también recorrer la exposición permanente del Museo de las Artes del Libro, con sus imprentas manuales, linotipias, tipos, planchas y donde figura como un auténtico tesoro la colección de matrices adquiridas por la Imprenta Municipal de Madrid cuando en 2008 cerró la Casa Bauer, la veterana fundidora tipográfica de la futura, que festeja aquí su 175º aniversario.